La entrada localizada de alto calor del proceso LENS induce tensiones residuales significativas, que pueden provocar distorsión o agrietamiento en servicio. Por lo tanto, un ciclo controlado de tratamiento térmico es el primer postproceso crítico. Esto sirve para: 1) aliviar estas tensiones residuales, estabilizando la geometría del componente; y 2) acondicionar la microestructura del material depositado. Para aleaciones endurecidas por precipitación como Inconel 718, esto implica un ciclo completo de tratamiento de solución y envejecimiento para lograr propiedades mecánicas óptimas y garantizar que la zona de reparación se integre correctamente con el sustrato.
LENS deposita material en una forma casi neta, dejando una superficie en estado de depósito que es rugosa y sobredimensionada. El mecanizado de precisión es esencial para restaurar las dimensiones finales del componente, las tolerancias críticas y el acabado superficial funcional. Esto típicamente implica mecanizado CNC para mecanizar caras de sellado, diámetros de agujeros o perfiles aerodinámicos de álabes. Debido a la naturaleza a menudo dura y resistente al desgaste de la aleación depositada, el mecanizado puede requerir herramientas y parámetros especializados. Para reparaciones internas complejas, pueden ser necesarias técnicas como taladrado profundo o EDM.
Después del mecanizado, a menudo se aplican técnicas de mejora superficial para mejorar el rendimiento. Estas pueden incluir: • Granallado o granallado por láser: Para introducir tensiones superficiales de compresión beneficiosas, mejorando drásticamente la vida a fatiga, una consideración crítica para piezas rotativas reparadas en aeroespacial y aviación. • Pulido o rectificado: Para lograr una rugosidad superficial específica (Ra) para eficiencia aerodinámica, flujo de fluidos, o para cumplir con estándares sanitarios en aplicaciones farmacéuticas y alimentarias. • Aplicación de recubrimientos: Para componentes que enfrentan temperaturas extremas, puede aplicarse un Recubrimiento de Barrera Térmica (TBC) sobre el área reparada para restaurar la protección térmica completa.
La inspección exhaustiva es innegociable para validar la integridad de la reparación. Esto implica una combinación de técnicas de prueba y análisis de materiales: • Inspección por Líquidos Penetrantes (DPI): Para detectar grietas que llegan a la superficie o falta de fusión en la interfaz del depósito. • Pruebas Ultrasónicas (UT) o Inspección por Rayos X: Para identificar defectos subsuperficiales como porosidad o unión incompleta dentro de la capa de recubrimiento. • Inspección Dimensional: Usando Máquinas de Medición por Coordenadas (CMM) para verificar que todas las características críticas cumplan con las especificaciones del fabricante de equipo original (OEM) después del mecanizado.
El paso final es a menudo la validación del rendimiento para recertificar el componente para el servicio. Esto puede implicar pruebas de presión (por ejemplo, pruebas hidrostáticas para recipientes a presión), análisis microestructural para confirmar el tratamiento térmico adecuado, o mapeo comparativo de dureza a través de la zona de reparación. Para industrias críticas para la seguridad como generación de energía y nuclear, esta cadena rigurosa de postprocesado y documentación es esencial para demostrar que la reparación cumple o excede los requisitos de rendimiento del componente original, garantizando confiabilidad y seguridad.