Los accesorios de los sistemas de frenos operan bajo fricción extrema, vibración y fluctuaciones de temperatura. Por lo tanto, seleccionar la aleación correcta es el primer paso crítico. Los materiales de alta resistencia, como Stellite 6B y las aleaciones a base de níquel como Inconel 718, ofrecen una excelente resistencia al desgaste y estabilidad a altas temperaturas. Antes de la fabricación, estas aleaciones a menudo se someten a pruebas y análisis de materiales para validar su resistencia a la fricción y su fuerza mecánica.
Para lograr una producción eficiente y rentable, la fundición de precisión al vacío es una opción confiable para piezas de forma casi neta. Permite un control preciso de la estructura del grano y reduce la porosidad, esencial para garantizar una fuerza de frenado consistente. Los accesorios complejos, como los soportes de par y las carcasas de los actuadores, también pueden beneficiarse de la fundición direccional para mejorar la resistencia a la fatiga.
Para requisitos de rendimiento exigentes, la metalurgia de polvos proporciona una uniformidad de grano superior y resistencia a las grietas. Procesos como la tecnología FGH97 crean piezas de grano fino y alta densidad adecuadas para elementos de freno rotativos o de carga. Estos materiales también permiten la optimización del diseño mediante simulación antes de la producción.
Después de la fundición o la metalurgia de polvos, el acabado de precisión es esencial. Técnicas como el mecanizado CNC de superaleación y el mecanizado por descarga eléctrica (EDM) garantizan tolerancias ajustadas para interfaces de sellado y ensamblajes dinámicos. Para mejorar la durabilidad, los componentes pueden fortalecerse mediante un tratamiento térmico controlado de superaleación para estabilizar la distribución de fases.
Los sistemas de frenos en aplicaciones aeroespaciales y marinas a menudo operan en entornos corrosivos. La protección superficial mediante revestimiento de barrera térmica (TBC) puede mejorar el aislamiento térmico y reducir la oxidación. La verificación final utilizando pruebas y análisis de materiales garantiza el cumplimiento de las regulaciones y la fiabilidad de frenado a largo plazo.