La Deposición de Metal por Láser (LMD) produce piezas de forma casi neta, pero debido a la solidificación rápida y los gradientes térmicos, el postprocesado es esencial para lograr la resistencia mecánica final, la precisión dimensional y la calidad superficial. El postprocesado típico de LMD combina tratamiento térmico, prensado isostático en caliente (HIP), mecanizado de precisión, acabado superficial e inspección de calidad. Estos procedimientos son especialmente críticos al producir componentes para aeroespacial y generación de energía, donde la integridad microestructural y la resistencia a la fatiga son obligatorias.
El tratamiento térmico se utiliza comúnmente para optimizar la microestructura de superaleaciones a base de níquel, aleaciones de titanio y aceros inoxidables. Activa el endurecimiento por precipitación y estabiliza los límites de grano, lo que mejora las propiedades mecánicas después del LMD. Un tratamiento térmico controlado mejora enormemente la uniformidad de fase en materiales como Inconel 718 o aleaciones de titanio como Ti-6Al-4V, asegurando el alivio de tensiones y una mayor resistencia a la fluencia.
Debido a la naturaleza capa por capa del LMD, pueden existir porosidad interna o defectos por falta de fusión. El Prensado Isostático en Caliente (HIP) se utiliza para densificar el material bajo alta temperatura y presión, cerrando los huecos internos y aumentando significativamente la vida a fatiga. El HIP es especialmente recomendado para componentes rotativos críticos en los sectores de aeroespacial y aviación o generación de energía.
Después de la densificación, se debe restaurar la precisión dimensional. Procesos como el mecanizado CNC de superaleaciones y la perforación profunda de superaleaciones aseguran el control de tolerancias, la precisión de los canales internos y la compatibilidad del ensamblaje final. El EDM también puede aplicarse para eliminar material sobrante o procesar geometrías de difícil acceso.
Para mejorar la resistencia al desgaste y a la oxidación, pueden aplicarse tratamientos superficiales como el recubrimiento de barrera térmica (TBC) y la soldadura de superaleaciones. Estos recubrimientos protegen el material de la corrosión por gases calientes y el choque térmico, desafíos clave en sistemas de turbinas de gas y escape.
Para confirmar la fiabilidad mecánica, se aplican ensayos no destructivos y pruebas y análisis de materiales. La imagen por rayos X, el examen metalográfico y el escaneo CT detectan microdefectos, verifican la estabilidad de fase y aseguran la consistencia de la orientación del grano. Para aplicaciones de alto estrés, tanto el HIP como el tratamiento térmico a menudo se aplican secuencialmente antes del mecanizado y la validación de calidad.