No existe una duración "típica" única para un ciclo de tratamiento térmico de alivio de tensiones, ya que el tiempo total depende en gran medida de varios factores críticos. Las variables más influyentes son la aleación específica que se trata, el espesor máximo de la sección transversal del componente, el nivel inicial de tensión residual y las capacidades de calentamiento y enfriamiento del horno. Un ciclo demasiado corto puede no aliviar adecuadamente las tensiones, mientras que un ciclo excesivamente largo puede ser perjudicial para la microestructura o las propiedades mecánicas del material.
Un ciclo completo de alivio de tensiones consta de tres fases principales, cada una de las cuales contribuye al tiempo total. La primera es la fase de rampa o calentamiento, donde la temperatura del horno se aumenta gradualmente hasta la temperatura objetivo de mantenimiento. Esta rampa debe controlarse para evitar choques térmicos y la inducción de nuevas tensiones, lo que a menudo lleva varias horas para piezas grandes o complejas. La segunda fase es el tiempo de mantenimiento o espera a la temperatura objetivo (por ejemplo, 1600°F para una superaleación a base de níquel). Es en este momento cuando la difusión atómica permite que las tensiones se disipen. El tiempo de mantenimiento se calcula típicamente en función del material y el espesor, comúnmente oscilando entre 1 y 4 horas, pero puede ser más largo para secciones muy gruesas. La fase final es el enfriamiento controlado, donde el horno se enfría a una velocidad específica hasta cerca de la temperatura ambiente para evitar la reintroducción de tensiones térmicas.
El material elegido dicta la temperatura y atmósfera necesarias. Por ejemplo, el alivio de tensiones de una pieza de fundición compleja de Inconel 718 después del mecanizado CNC requiere un mantenimiento de temperatura preciso en un horno de vacío o atmósfera inerte para prevenir la oxidación, con un tiempo total de ciclo que potencialmente excede las 12 horas. En contraste, el alivio de tensiones de una soldadura de acero al carbono podría completarse en un ciclo mucho más corto. Los parámetros precisos siempre están definidos por la especificación del material y la aplicación final del componente en sectores como la generación de energía o la aeroespacial y aviación.
También es común que el alivio de tensiones se integre en un programa más amplio de tratamiento térmico. Por ejemplo, el ciclo puede realizarse inmediatamente después de la soldadura o del mecanizado pesado, o puede ser un subpaso dentro de una secuencia completa de tratamiento de solución y envejecimiento. La ruta de proceso específica, validada a través de pruebas y análisis de materiales, determina en última instancia la duración exacta del ciclo para garantizar la estabilidad dimensional y el rendimiento a largo plazo.