WAAM (Fabricación Aditiva por Arco de Alambre) produce componentes con gradientes térmicos relativamente altos, lo que resulta en tensiones residuales y microestructuras heterogéneas. Para cumplir con los estándares aeroespaciales, energéticos e industriales, las piezas WAAM se someten a un tratamiento térmico controlado para aliviar la tensión interna, refinar los granos y restaurar la estabilidad de fase específica de la aleación. Para aleaciones de alta temperatura como Inconel y Hastelloy, este paso es esencial para lograr el rendimiento mecánico, la resistencia a la fluencia y la estabilidad a la oxidación requeridos.
Debido a que WAAM construye cordones grandes similares a soldaduras, pueden ocurrir porosidades internas o microvacíos. Se aplica Prensado Isostático en Caliente (HIP) para cerrar estos vacíos, homogeneizar la estructura interna y mejorar la resistencia a la fatiga. HIP es a menudo obligatorio para componentes utilizados en aeroespacial o generación de energía, donde la integridad estructural y la fiabilidad a alta temperatura son críticas.
Aunque WAAM proporciona geometrías casi de forma neta, la precisión final requiere acabado mediante mecanizado CNC. Esto asegura que el componente cumpla con las tolerancias dimensionales, los requisitos de sellado y los estándares de rugosidad superficial. El mecanizado puede incluir fresado, torneado, mandrinado, taladrado o rectificado, dependiendo de la complejidad de la pieza y el entorno de uso final.
Muchos componentes de aleación de alta temperatura impresos por WAAM operan en entornos corrosivos o térmicamente agresivos. Se aplican tratamientos superficiales como Recubrimiento de Barrera Térmica (TBC) o capas protectoras para mejorar la resistencia a la oxidación, reducir el flujo de calor y prevenir la corrosión en caliente. También se puede utilizar postprocesamiento adicional como granallado o pulido para mejorar la resistencia a la fatiga y la integridad superficial.
La calificación final requiere una inspección rigurosa. Las piezas WAAM se someten a pruebas ultrasónicas, escaneo por TC, evaluación por líquidos penetrantes e imágenes de rayos X para verificar grietas, falta de fusión, vacíos y anomalías estructurales. La evaluación metalográfica y la verificación química mediante pruebas y análisis de materiales avanzados aseguran aún más la consistencia microestructural y el cumplimiento de las especificaciones de la industria.