La principal diferencia de rendimiento entre los TBC de APS (Air Plasma Spray) y EB-PVD (Electron Beam Physical Vapor Deposition) radica en su microestructura y cómo responden al ciclado térmico. El APS crea una estructura laminar de "splat" con una porosidad relativamente mayor, lo que la hace muy adecuada para el aislamiento térmico pero menos resistente a la fatiga cíclica. En contraste, el EB-PVD produce una estructura columnar tolerante a la deformación, permitiendo que las palas de turbina fabricadas mediante fundición de monocristal o fundición direccional resistan fluctuaciones de temperatura más severas sin desprendimiento.
Los recubrimientos EB-PVD ofrecen una mejor capacidad de adaptación a la deformación, lo que los hace ideales para palas de turbina de alta presión en motores de aeroespacial y aviación donde ocurren calentamientos y enfriamientos rápidos durante cada despegue y aterrizaje. Los recubrimientos APS, aunque rentables, tienden a formar microgrietas bajo ciclado térmico repetido y son más propensos a la delaminación, especialmente en componentes con transiciones geométricas pronunciadas.
El EB-PVD genera una superficie más lisa y uniforme, lo que mejora el rendimiento aerodinámico y reduce los requisitos de postproceso, como el mecanizado CNC de superaleaciones. Los recubrimientos APS son más rugosos y gruesos, proporcionando mayor resistencia térmica pero requiriendo más trabajo de acabado. Para aplicaciones críticas de turbinas que utilizan aleaciones como Inconel 939 o CMSX-8, se prefiere el EB-PVD cuando se prioriza la resistencia a la fluencia y la vida útil a largo plazo bajo fatiga.
El APS se utiliza ampliamente en revestimientos de combustor y componentes estacionarios de la sección caliente, donde la rentabilidad y el aislamiento térmico son más importantes que la tolerancia a la deformación. El EB-PVD sobresale en piezas rotativas expuestas a cargas fluctuantes y altos gradientes térmicos. La selección de aleación y la integración del proceso a menudo dependen del ciclo de trabajo previsto y del nivel del motor; ambos métodos se validan frecuentemente mediante pruebas y análisis de materiales avanzados para verificar la adhesión y la resistencia a la propagación de grietas.