La primera línea de garantía de calidad implica inspeccionar la superficie del recubrimiento en busca de grietas, porosidad o falta de fusión. La Inspección Visual (VT) bajo aumento es un paso básico pero esencial. Para una evaluación más sensible, la Inspección por Penetrantes de Color (DPI) o la Inspección por Penetrantes Fluorescentes (FPI) son estándar. Estos métodos implican aplicar un fluido penetrante que se filtra en los defectos que llegan a la superficie. Después de la limpieza, un revelador extrae el penetrante, haciendo que las fallas sean claramente visibles. Esto es crítico para detectar grietas finas que podrían iniciar fallos en componentes dinámicos para aeroespacial y aviación.
Para evaluar la estructura interna y la unión entre el recubrimiento y el sustrato, se emplean métodos volumétricos no destructivos. La Prueba Ultrasónica (UT) es muy eficaz, utilizando ondas sonoras de alta frecuencia para detectar huecos internos, inclusiones o uniones deficientes. La UT de Matriz en Fase proporciona imágenes transversales detalladas. Para geometrías complejas, el Escaneo por Tomografía Computarizada de Rayos X (CT) es el estándar de oro, creando un modelo volumétrico 3D que revela el tamaño, forma y ubicación exactos de la porosidad interna o grietas. Esto a menudo se realiza después del Prensado Isostático en Caliente (HIP) para verificar el cierre de poros.
Estas pruebas verifican que el material de recubrimiento cumple con los criterios de rendimiento especificados. La práctica estándar incluye: Prueba de Dureza: Mapear la dureza (Rockwell o Vickers) a través del recubrimiento, la interfaz y el sustrato para garantizar una respuesta de endurecimiento adecuada y uniformidad. Análisis Metalográfico: Seccionar transversalmente el componente, pulir y grabar para examinar la microestructura bajo un microscopio. Esto confirma una fusión adecuada, la ausencia de fases perjudiciales y una línea de unión sólida y difundida. Pruebas Mecánicas: Para calificaciones críticas, se extraen probetas de tracción, flexión o fatiga de muestras representativas del recubrimiento o de la pieza misma para validar la resistencia, ductilidad y vida a fatiga.
Después del mecanizado posterior al recubrimiento, la inspección dimensional precisa es obligatoria. El escaneo con Máquina de Medición por Coordenadas (CMM) se utiliza para verificar que todas las características críticas, como diámetros, espesores y perfiles, se ajusten al plano de ingeniería. Para superficies con contornos como los álabes, se pueden usar escáneres ópticos para comparar la pieza terminada con el modelo CAD digital.
Más allá de probar la pieza, validar el proceso en sí es clave. Esto implica pruebas y análisis de materiales de probetas testigo recubiertas junto al componente utilizando los mismos parámetros. Estas probetas se someten a un análisis químico completo (mediante OES o ICP) para certificar la composición de la aleación y a toda la batería de pruebas mecánicas. Esto proporciona una documentación trazable de que el proceso de recubrimiento, incluido cualquier tratamiento térmico posterior, produce material con propiedades certificadas, un requisito para industrias reguladas como la nuclear y la de generación de energía.