El postprocesado es fundamental para transformar la forma aproximada "casi neta" rugosa y tal como se deposita de la Fabricación Aditiva por Arco Metálico (WAAM) en un componente funcional, dimensionalmente preciso y fiable de acero inoxidable. La alta aportación de calor y las tasas de deposición sustanciales del WAAM resultan en tensiones residuales significativas, ondulaciones superficiales pronunciadas y una microestructura similar a la de una soldadura. Por lo tanto, se requiere una secuencia sistemática de postprocesado para garantizar la integridad mecánica, cumplir con las especificaciones de diseño y restaurar las propiedades del material para aplicaciones en sectores como marino o energía.
El primer paso obligatorio es el recocido para alivio de tensiones. Los extensos gradientes térmicos en el WAAM bloquean tensiones residuales sustanciales, que pueden causar distorsiones severas o agrietamiento durante o después de la remoción de material. Se aplica un ciclo controlado de tratamiento térmico para aliviar estas tensiones, estabilizar la microestructura y, para grados como el 17-4 PH, lograr la condición de precipitación endurecida deseada. Este paso es fundamental antes de cualquier mecanizado importante para garantizar la estabilidad dimensional.
Las piezas de WAAM tienen un alto grado de material sobrante y una superficie rugosa y ondulada. Por lo tanto, el mecanizado es la fase de postprocesado más extensa y costosa:
Mecanizado en bruto: Remoción inicial del exceso de material para aproximarse a la forma neta final.
Mecanizado de precisión CNC: Operaciones críticas de mecanizado final para lograr tolerancias geométricas ajustadas, acabados superficiales suaves en interfaces funcionales y un ajuste preciso con otros componentes. Este paso es innegociable para lograr la funcionalidad de la pieza.
Tras el mecanizado, tratamientos adicionales mejoran el rendimiento:
Acabado superficial: Para mejorar la resistencia a la fatiga y la estética, se utilizan procesos como el mecanizado por flujo abrasivo, el chorreado con abrasivo o el pulido para reducir la rugosidad superficial y eliminar las marcas de mecanizado.
Prensado Isostático en Caliente (HIP): Para piezas sometidas a alta presión o cargas cíclicas, se puede aplicar HIP para cerrar cualquier porosidad interna o defectos de falta de fusión, resultando en una densidad isotrópica similar a la de una forja y mejorando las propiedades mecánicas.
Restauración de la resistencia a la corrosión: El mecanizado y el tratamiento térmico pueden afectar la capa pasiva del acero inoxidable. Típicamente se realiza un proceso final de pasivación para eliminar el hierro libre y restaurar la superficie de óxido de cromo, asegurando la máxima resistencia a la corrosión.
Una inspección rigurosa valida toda la cadena de postprocesado. Esto incluye:
Verificación dimensional: Usando CMM o escaneo láser para asegurar el cumplimiento con los modelos CAD.
Pruebas No Destructivas (NDT): Técnicas como la inspección por líquidos penetrantes o la inspección ultrasónica verifican la presencia de defectos superficiales y subsuperficiales.
Pruebas y análisis de materiales integrales Material Testing and Analysis: El examen microestructural, las pruebas de dureza a lo largo de la pieza fabricada y las pruebas mecánicas de probetas testigo confirman que la pieza postprocesada cumple con todas las especificaciones de material requeridas para su vida útil prevista.