El paso de postprocesamiento más crítico y común para las piezas de acero inoxidable producidas por Fusión Selectiva por Láser (SLM) es el recocido de alivio de tensiones o el tratamiento térmico completo. Los ciclos rápidos de calentamiento y enfriamiento del proceso SLM generan tensiones residuales significativas, lo que puede provocar distorsión de la pieza o reducir su vida a fatiga. Un ciclo controlado de tratamiento térmico alivia estas tensiones internas, estabiliza la microestructura y puede adaptarse para optimizar las propiedades mecánicas, como mejorar la resistencia y la resistencia a la corrosión de grados como el 316L o la precipitación de endurecimiento en el 17-4 PH.
Tras el tratamiento térmico, la eliminación de las estructuras de soporte es obligatoria. Esto se realiza típicamente mediante rotura manual, corte o mecanizado. La superficie tal cual sale del SLM, caracterizada por partículas de polvo parcialmente fundidas y líneas de capa, a menudo no es adecuada para aplicaciones funcionales. Las técnicas comunes de acabado superficial incluyen:
Mecanizado: El mecanizado CNC se utiliza para lograr tolerancias estrechas en superficies e interfaces funcionales críticas.
Acabado Abrasivo: Se emplean procesos como el acabado por vibración, granallado o acabado por chorro para reducir la rugosidad superficial (Ra), eliminar el polvo adherido y mejorar la estética.
Pulido Avanzado: Para aplicaciones que requieren superficies ultra lisas, como en las industrias farmacéutica y alimentaria, se puede aplicar el pulido electroquímico o el pulido manual.
Para piezas sometidas a alta presión, carga cíclica o roles estructurales críticos, el Prensado Isostático en Caliente (HIP) es un proceso posterior vital. El HIP aplica alta temperatura y presión isostática de gas al componente, cerrando efectivamente los poros y huecos microscópicos internos inherentes al proceso SLM. Esto resulta en una densidad casi teórica, una resistencia a la fatiga y una tenacidad a la fractura significativamente mejoradas, y propiedades mecánicas más isotrópicas, lo cual es esencial para sectores exigentes como aeroespacial y aviación o nuclear.
Los pasos finales de postprocesamiento garantizan la preparación funcional y el cumplimiento. Para los aceros inoxidables, la pasivación se utiliza frecuentemente para eliminar las partículas de hierro libre de la superficie y mejorar la capa natural de óxido de cromo, restaurando la máxima resistencia a la corrosión. Finalmente, se realizan una inspección integral y pruebas y análisis de materiales. Esto incluye controles dimensionales, inspección por penetrantes para detectar defectos superficiales y pruebas mecánicas para validar que la pieza postprocesada cumple con todos los criterios de rendimiento especificados para su aplicación prevista.