LENS LMD (Laser Engineered Net Shaping – Deposición de Metal por Láser) permite una acumulación rápida de material con un aporte de energía controlado, lo que lo hace ideal para componentes grandes u orientados a la reparación. Ofrece tasas de deposición más altas en comparación con la fusión en lecho de polvo, permitiendo una producción más rápida de piezas funcionales de forma casi neta. Esta eficiencia reduce significativamente el tiempo de fabricación para componentes de generación de energía y aeroespaciales que requieren un rápido tiempo de entrega con alta integridad estructural.
Una de las principales fortalezas de LENS LMD es su capacidad para reparar piezas de alto valor o añadir características localizadas sin tener que refabricar todo el componente. Esto es especialmente valioso para álabes de turbina de superaleación producidos mediante fundición a la cera perdida al vacío o fundición de monocristal. En lugar de un reemplazo completo, las áreas dañadas pueden reconstruirse capa por capa, ahorrando costes y extendiendo el ciclo de vida de la pieza.
LENS LMD admite una amplia gama de metales, incluyendo aleaciones base níquel como Inconel 718, aleaciones base cobalto como Stellite 6, y aleaciones de titanio como Ti-6Al-4V. Esto lo hace muy adecuado para sectores de alto rendimiento como aeroespacial y aviación y petróleo y gas, donde la resistencia a la temperatura y el rendimiento a la fatiga son críticos.
Las piezas producidas por LMD pueden combinarse perfectamente con prensado isostático en caliente (HIP) y mecanizado CNC para lograr una densificación completa y dimensiones de precisión. El HIP elimina la porosidad residual, mientras que el mecanizado CNC restaura la precisión dimensional y el acabado superficial, permitiendo que la calidad final cumpla con los requisitos de grado aeroespacial.
LENS LMD incluye monitorización in situ de la temperatura del baño de fusión, la energía del láser y el flujo de material, permitiendo un control en tiempo real sobre la calidad de la deposición. Esto reduce el riesgo de producción y mejora la consistencia de la microestructura. Cuando se complementa con rigurosas pruebas y análisis de materiales, el proceso garantiza la fiabilidad mecánica bajo condiciones de carga cíclica y estrés térmico.